sábado, 4 de febrero de 2012

Cadbury World

Hoy me he levantado tempranito, ¡qué ibamos a la fábrica de chocolate de Cadbury! La mañana se veía venir un poco fresca, más que nada por la capa de hielo que cubría suelo y césped, cosa que no ha hecho nada fácil la espera del autobús.





Por fín, tras 15 minutos esperando con la fresca, han aparecido los autobuses de la universidad, que son los que usan la Road Trip Society (el club de viajes por carretera) y nos hemos puesto en marcha.

La fábrica está cerca de Birmingham, y de hecho, cuando acabáramos de visitarla iríamos a la ciudad, pero se esperaba que nevara durante la tarde, así que era mejor volverse que luego encontrarse problemas por la nieve. Otro día será.



Bueno antes de nada tengo que decir que quizás iba con las expectativas muy altas... algo así como...


Pero me encontré más bien un "museo de Cadbury", combinado con un par de atracciones un pelín reguleras y una cadena de envasado que ese día no estaba funcionando. Pero no importa, al acabar la visita estaba tan empachada de chocolate que me daba todo igual. (Lo tienen todo bien pensado, señores.)

Ya nada más llegar, al presentar tu entrada te dan 2 barritas de chocolate.
Entras directamente a una jungla, si, una jungla. Y es que empiezan a contarte de donde salió el chocolate, que si los aztecas, los mayas, que si los españoles cargándose una civilización entera y llevando el chocolate a Europa...




No es que estuviera muy logrado, pero así en conjunto quedaba resultón. De la frondosa selva dan el salto al Reino Unido, donde empezaba a popularizarse la venta del cacao para prepararlo como bebida. Y donde el señor Cadbury, que se dedicaba al comercio de té, ya empezaba a dar sus primeros pasos con el chocolate.




Después de eso, entras a una sala, primero, donde te cuentan algo más de la historia de la fábrica, como empezaron de vender preparado para bebidas a chocolates y de ahí a la famosa chocolatina "dairy milk". Y después a otra donde te cuentan el proceso que necesitan los granos de cacao para hacer una tableta de chocolate. Esta última un tanto curiosa, los asientos se movían cada vez que sacudía los granos de cacao y para meterse más de lleno, soltaron al principio una especie de gas con olor a chocolate... (Quizás consideraron que dos vídeos así sin más aburriría al público, en fin)
De ahí a la tercera planta, donde no te dejaban hacer fotos, aunque sinceramente, ver cintas transportadoras vacías en movimiento tampoco es muy apasionante). Por eso, y para que no te disgustaras demasiado, te daban, ¡otra barrita de chocolate!

Al salir de la tercera planta puedes montarte en una atracción, que yo definiría como...inquietante.


Los protagonistas son esos felices granos de cacao, los cuales sonríen, danzan entusiasmados y saludan mientras tu vas en tu cochecito leré color morado y amarillo (los colores de Cadbury), sin sospechar que acabaran tostados y espachurrados.
Mis disculpas por la calidad de la foto, en movimiento y modo noche no podía hacer milagros.



Pero oye, el final salvaba la atracción. A mi es que me dan cosas que brillan en la oscuridad y me vuelvo loca, a veces soy así de simple :P

Como la atracción igual te puede dejar un poco así como... descolocada, al salir te enchufan un vasito de chocolate fundido, así sin más.


En esa parte podías ver como trabajaban el chocolate a mano y  hacer tú mismo decoraciones con una manga pastelera. Yo hice lo que pude, pero descubrí que la repostería no es lo mío.



Lo sé es muy triste. Pero, ¡eh! Para que no decaiga el animo, dejo unas fotos de unas señoras mucho más habilidosas que yo.



Una sala de juegos y una tienda de regalos más tarde, fuimos a una atracción más, situada fuera de la fábrica. Donde cogen la verdadera historia de su chocolate: mandaron a un tipo a Suiza a hacer espionaje corporativo porque no eran capaces de hacer chocolate con leche decente. Y la sustituyen por: he tenido un "doctor House" al ver dos vasos de leche del día.

Los hologramas me encantaron. Y por si aun recordabas la historia verdadera de ese chocolate y te sentías indignada, a la salida te esperaban con esto:


Crea tu propio chocolate. Podias elegir entre gominolas, arroz inflado, frutos secos, palomitas... Yo me lo pedí de gominolas. Qué puedo decir, las gominolas no me gustaron, pero el chocolate aun se podía comer.

Y por eso es que estoy escribiendo esta entrada aun empachada. Os dejo con una foto bien reciente. Lleva toda la tarde nevando en Oxford :3


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